El primer encuentro

¿Qué esperar el primer dia? 

Personalmente, mi primera pregunta es: «¿en qué te puedo ayudar?». A partir de ahí, comienzo a valorar cual es tu demanda REAL. Me explico: hay quienes vienen con una idea fija y ¡ole!, realmente saben dónde esta el nudo del cordón. Sin embargo, hay muchas otras personas que, aunque parece que vienen por un motivo concreto, a lo largo de la sesión, el desbarajuste no estaba en el punto X, sino en Z. 

Ese dia yo no establezco objetivos, ni intervengo de ninguna manera terapéutica. A lo que me dedico es a entablar una relación con la mente que cobijas en tu cabeza para que ésta comience a hablar «sin miedo a».

Para finalizar, explico cómo mi método de trabajo puede ajustarse a tu caso y, después de una ronda de dudas y/o preguntas, eres tú quien busca o no un nuevo encuentro. 

Fase evaluativa

Me toca investigar. ¿A qué me refiero? ¬¬

Comienzo a analizar cual es tu esquema mental, mientras identifico qué recursos y/o estrategias ha diseñado tu mente para intentar «echarte un cable» en momentos X.

Esto me permite comprender de dónde viene la demanda que traes y me orienta hacia qué estilo de intervención es más propicio para ti. 

Te estudio, vaya. Si no entiendo cómo procesas la información, no puedo comprenderte y, si no lo hago, entonces no puedo atenderte.  

La terapia

El gran ansiado momento: abrir la mente. 

Llegó el momento de intervenir para deshacerte de tus trampas mentales. Ahora es cuando comienzas a desarrollar nuevos recursos, adquirir nuevas competencias y habilidades… este es el momento de tu Desarrollo Personal, de aumentar tu capacidad Resiliente, de conseguir sentirte Libre y de perderle el miedo a «no ser suficiente» o «no ser perfect@».

Déjame que te muestre otro camino y tu sól@ verás que los cambios llegan. 

Nada cambia, si nada cambias. Ergo… ¿se cambia? Mmmmm, no. Se aprende 😉 (Luego vienen otros resultados).

¿Me explico?

¿Cuándo se termina?

Eso lo sientes. Uno sabe cuando su proceso ha de cerrarse. Simplemente ya te reconoces… sabes que sabes y sabes que no te dejarás caer. 

Profesionalmente cierro el proceso cuando al hacer los «seguimientos» veo una persona gestionando desde su libertad. 

Haces lo que haces por lo que piensas y piensas lo que piensas, porque así decides enfocarlo. En definitiva, cuando tus emociones y sentimientos acompañan tu estilo de vida.